Chiquearte y su lucha por la dignificación del trabajo artesanal

A pesar de los aplausos que arrancan en el extranjero, a la mayoría de nosotros se nos olvida que las artesanías mexicanas son parte de nuestro patrimonio cultural.

Se nos olvida que son un legado porque en ellas se recogen una variedad de técnicas que se pasan de generación en generación; que son elementos creativos que reflejan la cosmovisión de un pueblo y fortalecen su identidad; que son productos cuyas materias primas están en la naturaleza, la cual es cuidada y respetada por los artesanos.

De ahí, la trascendencia de preservarlas, difundirlas y darles el valor que les corresponde. Por supuesto, en este deber de cuidar a las artesanías como parte del patrimonio cultural mexicano, también está incluido el darle un justo valor al trabajo de los artesanos y respetar el precio de sus productos. Y es que sí, también se nos olvida que sin ellos no contaríamos con este tesoro.

Esa falta de interés por el trabajo artesanal y el abuso del que muchos artesanos son blanco, animado principalmente por el desconocimiento, fue lo que llevó a Mayra Jiménez a crear un proyecto que dignificara su labor y que hiciera que sus creaciones llegaran a más personas con un precio justo.

“Mi proyecto surge con la finalidad de crear un sistema que fomente el consumo del arte mexicano, la concientización del cuidado medioambiental y el apoyo social. El motivo que me mueve es poder ayudar a los artesanos y que, tanto mexicanos como extranjeros, reconozcan sus productos, el esfuerzo que conllevan y las historias que cada artesanía nos cuenta. Una vez que logremos comprender que cada pieza lleva consigo una parte del corazón de su creador, podremos valorar y engrandecer su magnífico trabajo”.

Así es como en marzo de 2020, inicia Chiquearte, empresa que comercializa artesanías mexicanas de distintas partes de la República, y cuyo principal objetivo es la dignificación del trabajo artesanal y la valoración de la calidad de las artesanías mexicanas por parte del consumidor.

“Le compramos directo al artesano y a un precio justo. Además, una parte de la ganancia que obtenemos con la venta va para otros grupos vulnerables o asociaciones, así que las personas compran una artesanía que tiene un impacto social en diferentes ámbitos”, ahonda Mayra.

Los productos que Chiquearte ofrece son decorativos (jarrones, esculturas, macetas, catrinas), artículos de baño y cocina (charolas de baño, dispensadores de jabón, ollas, tablas de queso de mármol, etc.), así como artículos de moda (joyería, broches para el cabello, sombreros, bolsas).

Con la pandemia, Mayra se dio cuenta de la importancia de que su empresa tuviera presencia en internet, así que ha puesto en marcha una estrategia digital para acercarse más a sus clientes por este canal de comunicación. Entre otro de sus objetivos también están el lograr que más artesanos se sumen a su proyecto, al grado de contar con, por lo menos, una artesanía de cada estado de la República Mexicana, y hacer que su marca sea reconocida por su labor social.

“El acercamiento con los artesanos no ha sido fácil, porque son grupos que, por diversas situaciones, se les complica abrirse a los desconocidos. Sin embargo, poco a poco, a base de mucho esfuerzo, hemos logrado ganar su confianza, escuchando sus necesidades y tratando de adaptarnos en la medida de lo posible a ellos.

El nombre de Chiquearte surge de sus propios productos. Como lo dice la propia palabra, estas artesanías son para apapacharse y obtener un regalo para uno mismo o para alguien a quien apreciamos. También “quería que el nombre incluyera la palabra ‘arte’, porque el objetivo es llegar a esas personas que valoran el trabajo artesanal y hacer que ese valor crezca en otros. Además, creo que los artesanos deben ser considerados artistas por su admirable destreza anual”.

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